Mujeres Maravillosas - Jessica Sánchez
Nuestra Mujer Maravillosa de febrero es la mexicoamericana Jessica Sánchez. La Dra. Sánchez es una destacada académica con un Doctorado en Filosofía, una Maestría en Trabajo Social, una Maestría en Educación y una Licenciatura en Artes. También es una Profesional Certificada en Sonido. Una auténtica aprendiz de por vida y líder multidimensional, Jessica ejemplifica la excelencia en todas las disciplinas: una auténtica maestra en muchas disciplinas.
Jessica nació y creció en Lincoln, Nebraska, de padre mexicano y madre blanca. Se identifica con orgullo como mexicoamericana, aunque aceptar esa identidad no siempre ha sido fácil. Al crecer, a menudo se encontraba en una situación intermedia: no se sentía lo suficientemente mexicana entre sus compañeros mexicanos ni lo suficientemente blanca entre sus compañeros blancos. Esta experiencia de coexistir entre culturas resuena en muchos niños latinos de primera y segunda generación, así como en latinos cuya apariencia o antecedentes pueden no coincidir con las expectativas de los demás. La trayectoria de Jessica refleja la complejidad de la identidad y la pertenencia, una realidad que moldea, desafía y, en última instancia, fortalece a muchos dentro de la comunidad latina.
Jessica estudió en la Universidad de Nebraska-Lincoln, donde obtuvo su Licenciatura en Estudios Internacionales. Tras graduarse, inició su carrera en la educación superior como Coordinadora de Eventos para Asuntos Multiculturales en la universidad. En este puesto, apoyó iniciativas que promovieron la inclusión, la conciencia cultural y la participación comunitaria en todo el campus. Jessica y sus hermanas comenzaron sus estudios de doctorado al mismo tiempo, después de que sus hermanas terminaran sus estudios de grado. Jessica se mudó a Filadelfia para cursar estudios superiores en la Universidad Widener. Allí, obtuvo su Doctorado en Estudios de Sexualidad Humana, junto con una Maestría en Educación en Estudios de Sexualidad Humana y una Maestría en Trabajo Social, credenciales que le permitieron integrar la educación, la investigación y la práctica clínica en su camino hacia la terapeuta.
Después de la universidad, mientras construía su carrera en la educación superior y posteriormente adquiría experiencia en el mundo empresarial estadounidense, Jessica se preguntaba si faltaba algo. Recuerda que los entornos corporativos a menudo se sentían transaccionales: eficientes, pero carentes de un significado y una conexión más profundos. Empezó a preguntarse: ¿Es esto todo lo que hay? Su respuesta se basaba en experiencias que comenzaron mucho antes. Habiendo comenzado su propia aventura sexual a una edad temprana, bajo el peso del conocido estribillo de "No te quedes embarazada fuera del matrimonio", Jessica buscó información en sus propios términos. Recurrió a Planned Parenthood, una experiencia que describe con profunda gratitud. Allí, recibió una educación integral sobre su cuerpo y salud reproductiva, conocimientos que nunca se habían discutido abiertamente en casa.
En muchos hogares hispanos tradicionales, las conversaciones sobre sexo suelen limitarse a advertencias en lugar de orientación. "No te embaraces" y "No tengas relaciones sexuales" pueden expresarse claramente, pero el diálogo significativo sobre sexualidad, consentimiento, placer y salud puede permanecer tácito. Reconociendo ese silencio, Jessica comenzó a compartir lo aprendido con sus amigas. Cuando sus hermanas comenzaron a menstruar, intervino para educarlas y apoyarlas también. Mucho antes de obtener sus títulos, Jessica ya se había convertido en educadora sexual informal dentro de su comunidad. Al reflexionar sobre sus primeras experiencias, sus búsquedas académicas y su vocación profesional, la conexión parece innegable. Elegir estudiar Sexualidad Humana, convertirse en terapeuta sexual y obtener su doctorado no fue una desviación de su historia, sino una continuación de ella. "¿Por qué?" Su respuesta es: "Porque mi papá quería que fuera doctora".
Jessica creció en un hogar tradicional hispano, liderado por un hombre, donde su padre le imponía expectativas firmes. Dos reglas predominaban sobre las demás: "No te embarazas fuera del matrimonio" y "Todos se hacen médicos". Durante años, esa directiva moldeó la trayectoria que ella creía que debía seguir. Ese camino comenzó a cambiar durante su tiempo en la Universidad de Nebraska-Lincoln. Allí conoció a una profesora latina que se convertiría en una mentora fundamental: la Dra. Joy Castro. En una de sus conversaciones, la Dra. Castro le explicó lo que realmente significaba obtener un doctorado: el rigor de la investigación, la responsabilidad académica, el impacto de la publicación y el poder de influir y transformar los espacios académicos. Para Jessica, fue una revelación. Se dio cuenta de que ser "médico" no tenía por qué significar la facultad de medicina o los tribunales, como su padre había imaginado. Podía significar convertirse en académica, investigadora y creadora de cambios. En ese momento, su vocación se hizo evidente. Jessica decidió que estudiaría un doctorado en sexualidad humana y se convertiría en terapeuta sexual, forjando un camino que honrara las aspiraciones de su familia y las redefiniera en sus propios términos.
Jessica reconoció un vacío en el campo: había muy pocos terapeutas sexuales, y aún menos terapeutas racializados. Sabía que podía llenar ese vacío. Apasionada por trabajar específicamente con mujeres y basándose en su propia experiencia como sobreviviente de trauma, Jessica vio la oportunidad de empoderar a otras para que reconectaran su cuerpo, mente, espíritu y alma, incluyendo aspectos del placer, la intimidad, el deseo y la excitación que rara vez se abordan. Este camino le permitió combinar sus experiencias personales con sus talentos naturales, creando una práctica auténtica y transformadora. Desarrollar este trabajo bajo sus propios términos se convirtió no solo en una forma de honrar el sueño de su padre, sino también en una parte vital de su propio camino de sanación.
Jessica también es una apasionada defensora de la educación sexual en los campus universitarios. Cree que la educación sexual integral y los talleres pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción de las agresiones sexuales. Para muchos estudiantes, entrar a un campus universitario es la primera experiencia de verdadera autonomía, sin padres o tutores que guíen sus decisiones sobre qué hacer, cómo desenvolverse en espacios sociales o incluso qué vestir. Esta nueva libertad puede ser emocionante y abrumadora a la vez; sin embargo, a las estudiantes rara vez se les enseña sobre el consentimiento, las relaciones saludables o cómo afrontar nuevas experiencias de forma segura. Al explorar nuevas comunidades, sustancias y entornos sociales, muchas no están preparadas para cómo estas experiencias afectan sus cuerpos. Por eso, Jessica enfatiza la importancia de la autoexploración: empoderar a las mujeres con confianza, conocimiento y conexión con sus propios cuerpos, para que puedan afrontar la vida universitaria de forma segura y responsable.
En su práctica, Jessica se centra en priorizar el placer femenino, algo que puede resultar incómodo para muchas porque, como mujeres, hemos sido programadas para priorizar todo y a todos, especialmente en la cultura latina, donde el sexo puede ser un tabú según la generación. Si a una mujer le dicen de niña que todos los hombres y niños son más importantes que sus deseos y necesidades, cuando finalmente esté en una relación, no expresará abiertamente lo que desea para su placer. Además, el 90% de su trabajo consiste en psicoeducación y en desmentir lo que muchos ven en la pornografía. Las reglas de oro de Jessica para una vida sexual saludable son: 1. Nunca finjas; 2. Comunica lo que deseas; y 3. Está bien no llegar al clímax siempre. Aboga por las mujeres en todos los niveles y en diferentes espectros.
Jessica se prepara para renovar su marca. Lleva dos años con su negocio actual, Sexual Wellness Essentials, y ahora se llamará Sacred Body Studio. Esto se alinea con el trabajo que realiza con las mujeres y su visión de tener sesiones de sanación con sonido donde las personas puedan venir y tener una desconexión sagrada, y la atmósfera siempre será positiva con respecto al sexo.
Le pregunté a Jessica qué consejo le daría a su yo más joven. Enseguida me dijo: «Mantén el rumbo. Estás bien y estás donde necesitas estar. Sigue creyendo en ti misma. Sigue tu pasión. Sigue tus sueños. Todo saldrá como debe ser». Como primogénita y latina, no es fácil, así que siempre se dice a sí misma: «Conviértete en la persona que necesitabas cuando eras más joven». También le pregunté a Jessica qué significa para ella ser latina. Para ella, significa que es imparable y que podemos lograrlo todo, pero con una buena dosis de amor propio, cariño y cuidado.
Como es San Valentín, le pregunté a Jessica si podía dar algunos consejos a nuestros lectores para un San Valentín sexy e íntimo, ¡y no me decepcionó! Mira lo que dijo:
1.Crea anticipación (el sexo comienza MUCHO antes de la cama): Envía un mensaje coqueto más temprano o dale a tu pareja un "anticipo" de lo que se te antoja más tarde. Este pequeño acto puede generar anticipación que lleva a la excitación. Además, ¡nuestra mente es nuestro órgano sexual más importante!
2. Haz una lista de objetivos/deseos sexuales: En lugar de adivinar qué quiere tu pareja, mejoren sus habilidades de comunicación y comprendan lo que le gusta a cada uno haciendo una lista de objetivos/deseos sexuales juntos. Te sugiero que cada uno haga una lista primero y luego se tomen un tiempo para que cada uno comparta lo que escribió. Compila una lista que incluya las experiencias de la lista de cada uno. ¡Ven con la mente abierta! Puede que te sorprenda lo que escribas o lo que tu pareja tenga que decir. Este es un momento de aprendizaje que también puede llevar a experiencias más picantes, con el consentimiento como prioridad.
3. ¡Pequeños cambios crean grandes chispas! La gente piensa que añadirle picante a la intimidad requiere una personalidad completamente nueva. No es así. A menos que quieras un álter ego, claro. Considera probar una de estas opciones:
Nueva ubicación (aunque sea en una habitación diferente; te sorprenderá el impacto de un nuevo ambiente).
Nuevo ambiente (lento y sensual vs. juguetón y provocador).
Nuevo elemento sensorial (considera añadir aceite de masaje, música, lencería, una venda para los ojos, un látigo).
La novedad despierta el deseo, ¡así que no tengas miedo de explorar! Como siempre, el mejor sexo ocurre cuando se respeta el consentimiento y se crea un ambiente donde las personas pueden mostrarse tal como son.
Para obtener más información educativa o si desea reservar una sesión en el área, puede comunicarse con Jessica a través de sus cuentas de redes sociales.